martes, 28 de agosto de 2007

LOS ADVERBIOS EN -MENTE EN LA LITERATURA.



Este tema es bastante interesante y extenso por lo que lo haré lo más ameno posible.

Empezaré comentando que muchos autores de la literatura más prestigiosa de nuestra propia lengua han prescindido totalmente de la utilización de este tipo de adverbios. Para poner casos concretos nombraré a Gabriel García Márquez, este autor en su obra vivir para contarla omite todos los adverbios en –mente sustituyéndolos por otras palabras, que para él eran más cultas. En este momento de mi redacción citaré literalmente los problemas que tenía Gabriel García Márquez para utilizar estos adverbios:

“la práctica terminó por convencerme de que los adverbios de modo terminados en mente son un vicio empobrecedor. Así que empecé a castigarlos donde me salían al paso, y cada tanto me convencía más de que aquella obsesión me obligaba a encontrar formas más ricas y expresivas. Hace mucho tiempo que en mis libros no hay ninguno, salvo en alguna cita textual. No sé, por supuesto, si mis traductores han detectado y contraído también, por razones de su oficio, esa paranoia de estilo”.

Otros de los autores que desprecia los adverbios terminados en –mente es el escritor de novelas de miedo, Stephen King.

CITA TEXTUAL DEL CAPÍTULO DOS “CAJA DE HERRAMIENTAS” DE STEPHEN KING.

“El otro consejo pendiente antes de progresar hacia el segundo nivel de la caja de herramientas es el siguiente: desconfía del adverbio.Recordarás, por las clases de lengua, que el adverbio es una palabra que modifica al verbo, adjetivo u otro adverbio. Son los que acaban en – mente.Yo oigo a alguien acusándome de pesado. Lo niego. Creo que de adverbios está empedrado el infierno, y yo estoy dispuesto a vocearlo desde los tejados.Dicho de otro modo: son como los dientes del león.Uno en el césped tiene gracia, queda bonito, pero, como no lo arranques, al día siguiente encontrarás cinco, al otro cincuenta… y a partir de ahí, amigos míos, tendrán el césped “completamente”, “avasalladoramente” cubierto de diente de león. Entonces los verán como lo que son, malas hierbas, pero entonces, ¡ay!, entonces será demasiado tarde”.

Gran parte de autores de hoy en día desconfían de la belleza de un adverbio en –mente por lo que no dudan por descartarlos en sus escritos, aunque hay muchos autores que llegan a recurrir en demasía a estos adverbios tan socorridos en infinidad de momentos. Tenemos el ejemplo en la serie de dibujos, Mafalda, cuyo guionista y creador Quino en incansables ocasiones se rindió ante el uso el gran mundo de los adverbios acabados en –mente.

Para terminar este recorrido, he de nombrar ese territorio que tampoco ha sido abandonado por estos adverbios, la poesía. La poesía también se ha rendido ante esta categoría gramatical caracterizada por su invariabilidad. Los adverbios terminados en -mente dan una sensación de prosa rimada que molesta: en español hay muchas palabras que terminan en -ente. No sólo adverbios, sino también sustantivos y adjetivos: ingrediente, potente... Conclusión: hay que evitar el exceso de ese tipo de palabras.

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